De Veracruz al mundo
2019-03-20 / 10:22:22
¿AMLO contra la sociedad civil?
No soy quien mejor conoce el tema o la teoría de la sociedad civil, pero ante el sospechoso silencio que han guardado sus apologistas frente a las injurias que hacia ella ha venido lanzando el presidente Andrés Manuel López Obrador, intentaré ventilar las razones que tienen estos vituperios.

Llamar, como lo ha hecho, a las organizaciones de la sociedad civil, conservadoras, no es una crítica, cosa que si así fuera sería saludable, no, es simplemente una agresión, un rechazo, un intento de negarles interlocución social, porque todos sabemos que las hay tanto de izquierda y derecha, como de todos los matices, por lo que negar esa diversidad equivale a concebir una sociedad uniforme y totalitaria.

El libro: sociedad civil y teoría política de Jean L. Cohen y Andrew Arato, nos dice que: La primera versión de sociedad civil aparece en Aristóteles con el título de politike koinomia, sociedad/comunidad política. Este es el término que los latinos tradujeron como societas civiles. El concepto representó la definición de la polis, entendida como el telos del ser humano como un animal político, zoon politikon. Se definió a la politike koinomia como una comunidad etico-politica pública de ciudadanos libres e iguales en un sistema de gobierno definido legalmente... Lógicamente, politike koinomia, era una koinomia entre muchas. Que era una entre muchas, y a la vez, un todo con partes fuera del mismo. (Pags. 113-114)

En la Ética nicomaquea, Aristóteles, habla de las sociedades, que son "partes" de la polis. Son sociedades que los individuos constituyen de común acuerdo para alcanzar alguna utilidad "parcial", como puede ser la navegación, la riqueza o incluso la diversión. La diferencia entre estas sociedades parciales y la polis es que las primeras se encaminan hacia objetivos limitados y generalmente no durables, mientras que la segunda atiende un propósito universal y durable.

El contractualismo moderno permitió pasar de una concepción orgánica del Estado a una concepción individualista, valiéndose de una dicotomía sociedad de naturaleza-sociedad política, definiendo a la primera como un estadio prepolítico, de guerra de todos contra todos, donde no existe lo mío ni lo tuyo, del cual se sale por un acto de razón, pactando uno a uno, renunciar a hacerse justicia de mano propia, trasladando sus poderes a un tercero, que a cambio dirimirá controversias y dará seguridad a las vidas y a los bienes de los individuos, constituyendo de esa manera la segunda: la sociedad política o sociedad civil.

La diferencia es que en tanto Aristóteles concibe la sociedad civil como algo natural, resultado de un hombre que por naturaleza es social para el contractualismo moderno, se llega a la sociedad civil mediante un hipotético contrato social, con hombres solo tendencialmente sociables.

También sociedad civil se ha usado para contraponer sociedad civilizada a sociedad primitiva y de la misma forma para contraponerlo a sociedad religiosa.

La obra de Adam Ferguson, brinda mucha luz en su ensayo sobre la sociedad civil, para ver como es el mercado el que puede conducir a la servidumbre y no su supresión, como lo sostendría después Hayek.

La sociedad civil, pertenece en Hegel a la última triada del despliegue del Espíritu Objetivo, conformada por: 1) la familia, 2) la sociedad civil y 3) el Estado.

La sociedad civil es el ámbito de las particularidades, que es su sello distintivo. La preocupación de la totalidad le compete al Estado. Hegel distingue tres momentos de la sociedad civil: a) El "sistema de las necesidades" (el mercado), b) La administración de justicia, c) Administración (policía) y corporación.

Antonio Gramsci coloca en la sociedad civil las funciones del consenso, de la persuasión y de la dirección de la hegemonía. El Estado, para el autor de Los Cuadernos de la Cárcel, no es solamente fuerza si no también consenso.

Para Jean L. Cohen y Andrea Arato, la sociedad civil es la estructura institucional de un mundo de la vida moderna, estabilizado por los derechos fundamentales, que incluirían dentro de su campo las esferas de lo público y lo privado, en esta ocasión desde el punto de vista de un mundo de la vida... en que los individuos hablan, se reúnen, se asocian y razonan juntos sobre asuntos de interés público, además de actuar en concierto con el fin de influir en la sociedad política e indirectamente en la toma de decisiones. Siguiendo a Hebermas (Pag. 493 y 636). Por eso están en un error los societalistas vernáculos al atribuirle un carácter antiestatal, porque la sociedad civil no puede desarrollarse sin alguien que proteja los derechos. La experiencia de la Europa Oriental muestra que puede influir pero no pretender el poder político sin desnaturalizarse.

¿Por qué AMLO ataca a los movimientos y organizaciones de la sociedad civil? Porque, en palabras de Cohen y Arato: ciertos rasgos del Estado benefactor fragmentan a las colectividades, destruyen las solidaridades horizontales, aíslan y hacen a los individuos privados dependientes del aparato estatal... la intervención del Estado benefactor (en nombre de la satisfacción de las necesidades de la sociedad civil) promueven la desintegración de ésta y obstaculiza la racionalización adicional (Pags. 43 y 503).

Es evidente que si el Estado benefactor destruye la autonomía y coloniza el mundo de vida, mucho más lo hace el Estado asistencialista y clientelar de AMLO.

El rechazo de los movimientos y organizaciones autónomas de la sociedad civil, siempre ha sido una característica de los regímenes absolutistas, totalitarios y autoritarios, que se combaten unas veces con propaganda descalificadora y otras veces con la macana o con las dos a la vez.

Por todo lo anterior, queda claro que un autócrata solo quiere autómatas, robots, seres que ni piensen ni actúen en contrario, preparados únicamente para votar a favor y con sentir; mientras un demócrata trabaja para respetar y desarrollar los espacios públicos, donde puedan los miembros de la sociedad civil deliberar y movilizarse para expresar libremente sus acuerdos y desacuerdos e influir en la toma de decisiones.

El que AMLO se presente como el único interprete de la voluntad popular destruye el pluralismo, dado que todos los que quedan fuera de su grey son para él los equivocados, los enemigos, en virtud de que conocer las necesidades del pueblo es un asunto de iluminados, por lo que, no hacen falta intermediarios ni representantes y la representación será válida si recae en su grupo.

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