Una vez más, como cada Semana Santa, el arribo de turistas a la entidad veracruzana puebla playas, consume nuestra proverbial gastronomía y ocupa hoteles para tranquilidad de los prestadores de servicios turísticos que de alguna manera resarcen su economía en estas fechas. Sitios turísticos como la conurbación Veracruz-Boca del Río, la Zona Esmeralda y la Región de Los Tuxtlas son de los más visitados. De nuestros Pueblos Mágicos Orizaba y Xico atienden a gran numero de visitantes. Desde la oficialidad, que poco tiene que ver con esa arribazón turístico, se deleitan en inflar las cifras de visitantes y la derrama económica, en no pocas ocasiones difieren sustantivamente con las proporcionadas por las asociaciones de prestadores de servicios turísticos. Es decir, presumen sombrero ajeno, ojalá en esta ocasión no suceda igual, o sea, que desde el gobierno estatal asuman de exitosa sus políticas de promoción turística, porque en los hechos nada hay que lo compruebe.
No hasta ahora. Porque de inicio la primera secretaria de Turismo estatal no tuvo idea de qué hacer para desempeñar exitosamente su función, si en cambio la honestidad suficiente para renunciar a un cargo para el cual no tenía el perfil adecuado. A su sucesor, al parecer los astros no se alinean favorablemente porque en diciembre el Congreso local aprobó una suculenta partida para la Secretaría de Cultura y en cambio para Turismo apenas para el gasto corriente, con esa precaria partida presupuestal poco o nada es posible hacer para promover y fomentar el turismo en nuestra entidad. De allí la inferencia lógica: a pesar de la carencia de estímulos presupuestarios para promover el turismo los visitantes vinieron a la entidad, no por cierto porque “Veracruz esté de moda”, sino porque lo hace posible la cercanía con Puebla, Estado de México, Hidalgo y Tlaxcala. Un turismo de clase media baja (dejemos en el olvido aquello de “jícama y horchata”), cuyo gasto per cápita es menor al del turista en Cancún, Los Cabos, Puerto Vallarta, la Riviera Nayarita, etc. Pero, como siempre, todo quien nos visita es bienvenido a Veracruz, donde se le atiende con la proverbial alegría veracruzana, por lo cual se van contentos y con ganas de regresar. |
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