Transcurrido el primer cuarto de este siglo la entidad veracruzana permanece en circunstancias y condiciones muy lamentables, si nos atenemos a nuestra privilegiada situación geográfica y a los recursos pródigamente dotados por natura. Incluyendo al actual, seis relevos gubernamentales ha contemplado la población veracruzana, pero, por las razones que conocemos, sin excepción, todos han quedado a deber. Pudiera afirmarse que en materia de gobernanza no nos ha ido bien. Un análisis objetivo, derivaría a concluir, matices de por medio, que la ineptitud, la corrupción, la mentira y el engaño han sido el denominador común entre quienes han gobernado esta entidad, lo confirman el retraso socioeconómico y las pésimas condiciones de nuestra infraestructura urbana y carretera. Si bien la inseguridad es patología nacional, en nuestra entidad la excepción no impera como regla. La inversión pública y privada simplemente no figura entre las de regular monto en el país. Lo único que ha crecido es la burocracia, lo explica en breve síntesis el que hace 50 años casi todas las dependencias cabían en palacio de gobierno, incluidos los titulares de los tres poderes, ahora el gran palacio legislativo está atestado de empleomanía y “asesores” legislativos (¿?), pero todo indica que el gasto corriente devora con golosa voracidad al presupuesto.
La salud es una de las justificaciones más importantes de la existencia del Estado Moderno, en ese ramo Veracruz figura entre los primeros lugares en Sida, diabetes, obesidad, cáncer de mama, dengue. Por si no bastara, según el reporte del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica), Veracruz registra 176 casos de gusano barrenador, es la segunda entidad con mayor número de contagios en el país. Respecto al gobierno de Rocío Nahle, iniciado hace 15 meses aún no puede ser evaluado al nivel de sus antecesores, pero el tiempo transcurre con celeridad y en realidad aún no se advierten señales de un programa con metas y cronograma en los diferentes ramos de la gestión pública. En ese contexto, el horizonte a futuro es preocupante, porque estamos iniciando ya el segundo cuarto del siglo XXI y para nada es deseable una inercia del más de lo mismo. |
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