Andrés Manuel López Obrador tuvo entre sus modelos paradigmáticos, que lo incentivaron para insistir en su vocación presidencialista, a Hugo Chávez y a Evo Morales, el primero seguía en la pista allanada por Fidel Castro Ruz para extenderse a toda América Latina, y Evo era motivado por los intereses de clase y el sindicalismo integrado por productores de coca en su país. Morales llegó a la presidencia de Bolivia después de tres intentos fallidos, con su arribo surgió una clase política integrada por quienes al llegar al poder pronto se enriquecieron y durante tres lustros acrecentaron sus fortunas dinerarias, esa condición los acomodó en la nueva burguesía de su país, lo que propició que perdieran el impulso original, se desentendieron de los propósitos que los inspiraron en el origen de sus luchas y por esa circunstancia Evo Morales perdió sustento de grupo político y fue presa del animo beligerante de sus adversarios políticos. Evo Morales ahora es prófugo de la justicia de su país. Hugo Chávez convirtió a Venezuela en un país venido a menos, de ser uno de los países más ricos de América Latina, con el sucesor de Chávez, Nicolás Maduro, Venezuela derivó en dramática pobreza. Sin importar las penurias de su pueblo, Maduro obsequiaba petróleo al gobierno cubano y sostenía fuertes compromisos económicos con la dictadura de Díaz Canel. Según el formato democrático, ni Cuba, ni Venezuela ni Nicaragua encajan en el casillero de gobiernos democráticos, en ninguno de esos tres países se permite la discrepancia política, no hay elecciones libres sino simulacros de consulta popular cuyo resultado favorece ibvariablemente al grupo en el poder. En Venezuela ya no está Maduro, en Cuba la dictadura muestra estertores de diagnóstico reservado. El dictador de Nicaragua en cualquier momento pudiera seguir la suerte de Noriega, el de Panamá.
La asunción de López Obrador a la presidencia de México se acompañó con una gran expectativa popular porque ofreció acabar con la corrupción, la violencia y la desigualdad social. También ofreció regresar a las fuerzas armadas a sus cuarteles, un crecimiento económico del 4 por ciento anual y un sistema de salud de primer mundo. Nada de lo ofrecido se cumplió. Por el contrario, el sector salud ha sufrido un serio retroceso, aumentó la violencia y el poderío de la delincuencia organizada, México no ha crecido económicamente según lo ofrecido, no tenemos autosuficiencia alimentaria, tampoco energética, el ejercito sigue en las calles, desaparecieron organismos autónomos, cientos de miles de millones de pesos agrupados en fideicomisos desaparecieron sin dejar huella, la rendición de cuentas es opaca, la corrupción ha aumentado sus decibeles, las investigaciones sobre SEGALMEX y el Huachicol Fiscal no prosperan. Hace un año, el 19 de marzo en Tampico se descubrió que el buque “Challenge Procyron” venía cargado con 10 millones de litros de carburantes de contrabando, con una docena de detenidos se pretende el olvido, pero despierta la sospecha de un intento de cubrir con impunidad a mandos políticos de elevado nivel. Por si no bastara, ahora, desde el gobierno se pretende adelantar para 2027 la revocación de mandato, una figura de la democracia directa que en esencia debe ser promovida desde una ciudadanía inconforme. Sin embargo, la promoción viene desde la cúpula gubernamental, es decir, en ese caso no sería una revocación sino una ratificación del mandato presidencial. En última instancia, poco importa si es una u otra, porque en el fondo el propósito consiste en permitir que la presidenta haga campaña a favor de su partido. Eso riñe con los principios de cualquier democracia que se respete y es una mala señal. |
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