La democracia se caracteriza por la intensa capilaridad de sus autores políticos y la consecuente adaptación de sus órganos de gobierno: un tiempo ejerce el poder un partido político, en otro es sustituido por otro antagónico, ese dinamismo versátil hace la diferencia respecto de la rigidez de una dictadura en cuya médula es preeminente y única la voluntad de quien lidera el mando. En nuestro país, el Partido Revolucionario Institucional (1946), surgido de la metamorfosis del Partido Nacional Revolucionario (1929) y del Partido de la Revolución Mexicana (1938), se mantuvo en el poder presidencial hasta el año 2000, aunque se reinstaló en 2012, ya longevo, padece los estertores de su posible ocaso. Fue el partido de las mayorías, amo y señor de las elecciones, pero en el ejercicio del poder se fue desgastando, no sin dejar escuela, porque lo que en política perdura demuestra eficiencia y capacidad de adecuación al dinamismo de las circunstancias. De allí la diferencia; la fórmula del éxito priista consistió en conjugar capacidad y lealtad (disciplina) en indistinta proporción, en cambio, en MORENA el reducido 10% de capacidad le está obstaculizando un buen manejo del poder.
Tal deliberación es producto del intercambio de preguntas y respuestas de las diputadas Ana Rosa Valdés, del PRI, Monserrat Ortega, del PAN y del diputado Héctor Yunes Landa, del PRI, (integrantes del Grupo legislativo “Veracruz nos Une”), con reporteros de la Asociación de Comunicadores de Veracruz (ACOVER) que bien dirige Luis Emmanuel Domínguez. En un intercambio de preguntas y respuestas dichos legisladores respondieron abiertamente las preguntas, las respuestas se acompañaron de comentarios relativos a las peripecias de su acontecer en un campo legislativo dominado mayoritariamente por las bancadas del oficialismo. En el caso de Héctor Yunes, la experiencia acumulada en su ya añejo quehacer político le permite actuar en consecuencia, porque en tiempos del PRI dominante estuvo en el lugar que ahora ocupan quienes arribaron al poder con MORENA y sus aliados. Las diputadas Valdés y Ortega, sin ser bisoñas en el trajín político, también están experimentando una circunstancia aleccionadora porque no es igual la vista desde el llano que desde el Otero, sin duda, valiosa oportunidad para la madurez política. Quedó claro el esfuerzo de quienes desde la oposición encuentran trabas a sus iniciativas cuyo trámite es para el archivo muerto al enfrentar a una mayoría legislativa del oficialismo que ni los ve ni los oye, a juzgar por el destino de las propuestas que presentan. Oportuna y enriquecedora dicha interlocución, sin duda alguna. |
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